REFLEXIÓN DE LA RECTORA EN LA PRESENTACIÓN DE LA AGENDA ESCOLAR

Publicado por obeymar en

BITÁCORA

“Yo soy el cambio que quiero ver en el mundo”.
Ghandi

Miércoles 19 de febrero

Marcos está sentado en las escalas del colegio, con sus manos
sostiene la cabeza, se ve decaído, se balancea en su cuerpo. Me
acerco, le pregunto ¿qué te pasa? Con firmeza mete su cabeza entre
sus pies, es una señal… no quiere hablar.
Llego a mi oficina, saludo a Sebastián, nuestro secretario, y me
informa que alguien me espera. Descargo el bolso, tocan la puerta. La
señora Dolores ingresa, se encuentra preocupada porque hay que
hacer mantenimiento en el Colegio, pero aún no han autorizado los
recursos de balance. La señora insiste: algunas lámparas están
dañadas, el timbre se quemó, la chapa del salón de calidad está
averiada, algunas llaves de agua requieren otro empaque, en fin…
Van pasando las imágenes y vamos caminando mientras ella sigue
recitando los daños. Saludo a los niños con alegría, sin perder de
vista a Marcos.
La profe Rocío se me acerca, saluda con tono de preocupación,
“Fabiola la mamá de Marcos estuvo esta mañana y dice que ya no
quiere hacerse responsable de él, que ya está muy grande y él no
sienta cabeza”.
La coordi, preocupada por esa situación, reclama el compromiso de la
madre, mientras se ocupa de atender otros chicos y mira los procesos
y varias carpetas. “Jefe, aquí trabajamos mucho” – dice, y sonríe – .
Me acerco a la puerta de entrada, un señor solicita hablar con la
rectora para pedir un cupo, ¡claro que sí! ingresa de la mano de un

niño, con unos hermosos ojos y una tristeza grandísima, se me acerca
y me abraza, de inmediato empieza a llorar. ¿Cómo te llamas?, Mario,
responde; ¿para qué año vienes? para segundo, ¡mmm!, y ¿de dónde
eres?, de Guatavita, ¡mmm! El señor se acerca y se presenta como su
tío, la mamá viajó a Bogotá desde su pueblo a buscar trabajo, las
cosas no estaban bien por Allí. El niño me mira con mucha angustia.
Tomándolo de la mano -le digo-, este colegio es hermoso, vas a estar
muy bien y te vamos a cuidar. El sigue llorando… mientras lo abrazo,
observo que Marcos está en la terraza y le digo: el colegio es un
espacio seguro, agradable, acondicionado para que nuestros
estudiantes puedan disfrutar del conocimiento, aprendan con amor,
despierten la curiosidad y expresen las emociones que los habitan.
De nuevo Marcos se mueve en la terraza y me preocupa, le pido a
Mario que me acompañe, nos acercamos y de manera espontánea le
digo a Marcos: “mira, un nuevo compañero, el niño me abraza de
nuevo y llora con mayor intensidad. Marcos sorprendido reacciona y
aprovecho su mirada para pedirle que bajemos a mi oficina.
En el camino, nos encontramos con las auxiliares del transporte
escolar, este año con esa plataforma nueva ha sido difícil el uso del
servicio, por lo que algunos estudiantes no están viniendo, otros
caminan buen trayecto y con estos calores…Entonces le pido a
Sebastián que verifique los listados y busque la razón por la que no
aparecen en la plataforma. Además, doña María Estella está
preocupada porque son muchos niños de la Chacona sin transporte.
Ingreso a la oficina, Marcos sigue enojado, su mamá está
desesperada porque no se comporta bien, mientras Mario carga con
una tristeza inmensa. ¿Cómo te sientes?, rápidamente y como si
necesitara hablar, empieza a contar cómo el estar lejos de su madre y
de sus hermanas lo pone triste, nos dice que daría todo por estar
cerca de ellas, de manera ilustrativa va dando ejemplos: Puedo pedir
limosna en un semáforo o trabajar, pero ¿cuántos años tienes? – le
pregunto – cumplí siete.
Marcos, se acomoda en la silla y escucha a Mario, quien relata cómo
sus cinco hermanas están en otros lugares, y cómo guarda la

esperanza de reunirse pronto con ellas. Sus ojos no paran de llorar,
mientras que Marcos me mira con asombro y se toca su cabeza.
Seguro que la mamá va a conseguir empleo y los junta de nuevo dice
Marcos, y ¿cómo se llama tu mamá?, pregunto, a lo que Mario
responde, Fabiola. ¡Fabiola!, de verdad tu mamá se llama Fabiola,
repetí, sí señora me dijo y solté una carcajada.
Marcos se quedó sin palabras, mientras yo me reía de esos momentos
coherentes.
Mario salió a hacer su matrícula, mientras que Marcos se quedó
enmudecido…
Ésta es la descripción de una parte del día en la escuela, esa escuela
que nos convoca a todos los que estamos reunidos hoy en torno a la
mesa de la abundancia, y es que somos parte de una historia de
alguien, somos luz para muchos, abrigo y abrazo para otros, aunque
no seamos conscientes de ello.
Esas historias que nos entrelazan, que nos encuentran en torno a la
escuela, que nos angustian y nos hacen sentir un amor grande por lo
que hacemos, nos dan la certeza que tenemos una gran
responsabilidad con nuestros niños y jóvenes que también están
cargados de vivencias y de angustias propias de nuestro territorio.
Esas historias son las que estamos con la responsabilidad de
llenarlas de sentido de vida, como lo dice Víctor Frank: “El que tiene un
por qué para vivir puede soportar cualquier cómo”, esa es nuestra
escuela y es a lo que Santa Catalina, quiere apuntarle.
Por eso los invitamos a este acto, porque queremos compartir lo que
es Santa Catalina y lo que ha venido construyendo en torno a una
apuesta pedagógica con sentido y compromiso.
Hoy queremos mostrarles nuestra Agenda Escolar, que parece algo
trivial, sin embargo, para nosotros es un logro maravilloso, puesto que
en ella se compila la estructura que organiza el qué hacer Institucional;
esta herramienta ha sido revisada y discutida entre padres,
estudiantes, maestros y directivas queriendo plasmar en ella la
esencia de nuestra Institución.

De igual manera nuestro proceso de calidad viene direccionado a
través de la flor de Loto, flor que es símbolo de pureza espiritual,
tranquilidad paz y esperanza, una flor que nace en un pantano y brilla
con intensidad.
Quiero darles un saludo de bienvenida y agradecerles a todos por
acompañarnos en este momento significativo que nos va dando pie a
otras construcciones colectivas en torno a nuestra razón de ser que
son nuestros estudiantes y sus familias, proyectados como ciudadanos
responsables ante una Medellín que lo necesita.
Quiero agradecer a los profes, a la coordi, a nuestro personal de
apoyo y a todos aquellos que hacen que Santa catalina sea un
espacio diferente.
También, quiero agradecerle muy especialmente a la profesora Mabel
que ha hecho posible que esta agenda sea un encuentro para la
comunidad educativa.
Por último, los invito a que rescatemos la educación pública y seamos
responsables desde nuestras labores con una ciudad que reclama una
población sana y sobre todo feliz.

Un maravilloso día para todos.

Diana de los Ríos Arias
Rectora.

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